POR BRANDON, GONZALO, NICOLÁS Y ALEXANDER
Tomás era un chico común que volvía de la escuela cuando vio que una señora mayor se había caído en la calle y no podía levantarse.
Aunque tenía apuro por llegar a su casa, Tomás se acercó rápidamente y la ayudó a levantarse. Después, la acompañó hasta su casa para asegurarse de que estuviera bien.
La señora, muy agradecida, le dijo:
—Gracias, hijo, sos mi héroe.
Tomás sonrió y respondió:
—No hace falta tener poderes para ayudar a alguien.
Desde ese día, Tomás entendió que un pequeño gesto de solidaridad puede significar mucho para otra persona y que cualquiera puede convertirse en un héroe.