POR MAITENA Y UMA
Era un lunes cualquiera en el cole, como cualquier otro día. Yo (Martina) llegué temprano como siempre y me encontré con Sofía y Valen en la puerta. Nos saludamos, nos reímos y entramos al aula juntas.
En la primera hora, la profe de Lengua nos dijo que teníamos que hacer un trabajo en grupos de tres. Yo pensé que lo íbamos a hacer las tres, como siempre, pero Sofía y Valen empezaron a hablar entre ellas y no me dijeron nada.
Cuando terminó la clase, escuché que Valen le dijo a la profe que el grupo ya estaba completo. Me hicieron a un lado sin decirme nada. ¿Tan difícil era incluirme?
En el recreo, me senté sola en el patio. La verdad no tenía ganas de hablar con nadie. Me dolió un montón porque pensé que éramos amigas, no solo “amigas cuando les convenía”.