Los ojos de Atenea

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Los ojos de Atenea

Pixelados La Plata abril 27, 2026

POR SANTIAGO, ALMA, CELESTE Y MÁXIMO

Había una vez una niña de 15 años llamada Sarah, a quien Atenea llevaba tiempo observando desde lejos.

Al ver cómo, impulsivamente, intentaba defenderse de su padre abusivo, la diosa decidió intervenir y descendió del Olimpo.

Con ello, tomó la forma de una anciana, encontrándola en una plaza vacía, sola, desbordada y golpeada.

Se acerca con cautela y le cuestiona.

— ¿Qué piensas hacer con esto? —dice Atenea, tomando suavemente el rostro de Sarah.

Sarah se quedó en silencio por un momento.

— No lo sé.

La anciana no respondió de inmediato.

— Te vas a equivocar —dijo al final—. La diferencia es si sobrevives al error.

Sarah apretó los labios. —No quiero seguir así…

— Entonces deja de esperar que alguien te salve.

El silencio volvió a caer entre ellas. Pero esta vez, Sarah se sintió despierta.

— ¿Y usted? —preguntó, con miedo—. ¿Quién es?

La anciana sonrió apenas. —Alguien que ya aprendió lo que tú estás empezando a entender.

Y entonces, se apartó sin despedidas. Sarah parpadeó, y cuando volvió a mirar, ya no estaba.

Esa noche, Sarah no regresó a casa; se quedó pensando.

Atenea pasó días observando: sus momentos de debilidad, oportunidades,

y el miedo no desapareció, solo dejó de controlarla.

Una semana después, volvió con un plan.

Una llamada, testigos, pruebas.

Y por primera vez, su padre pagó.

Atenea seguía observando, porque ella no protege a los débiles, forma a quienes están dispuestos a dejar de serlo.

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