POR SANTIAGO, NAHUEL Y THIAGO
Marta, de 31 años, trabajaba en una empresa. Al principio todo iba normal, hasta que, debido a su problema de alcohol, empezó a comportarse de manera irresponsable, insultando a un compañero de trabajo, lo que provocó que la despidieran y quedara desempleada. Pedro se cansó de esas actitudes y quiso el divorcio, pero al llegar al juicio no pudo conseguir la custodia de su hijo, y Lucas se quedó con Marta.
Pero ella no le prestaba atención y siempre salía de fiesta, volvía a su casa borracha e insultaba a Lucas, diciéndole: “inútil, no debiste nacer, estúpido”. Con el paso del tiempo, los insultos se volvieron habituales, hasta que Marta llegó al punto de golpearlo agresivamente, dejándolo lleno de moretones en todo su cuerpo.
Pedro fue a ver a su hijo y, al notar los moretones en su brazo, realizó una denuncia contra Marta, esta vez con pruebas. En el juicio, Marta pierde la custodia. Tras esto, la madre pierde el control con una furia desmedida y grita: “¡Ese pibe es mío! ¡Yo lo parí, no pueden sacármelo! ¡Pedro, sos un hijo de puta!”. Finalmente, la policía se la lleva fuera del tribunal. Es declarada culpable por maltrato infantil y condenada a dos años de prisión.