POR: CHRISTOPHER, DIEGO, JOSÉ, THIAGO y TOMÁS
Santiago Ramón y Cajal fue un médicoy anatomista español nacido en 1852. Se lo considera el padre de la neurociencia moderna por haber descubierto que el sistema nervioso está formado por células individuales: las neuronas. Por sus investigaciones sobre la estructura del sistema nervioso recibió el Premio Nobel de Medicina en 1906, galardón que compartió con el científico Camilo Golgi.
Desarrolló su labor profesional entre finales del siglo XIX y principios del XX, en una España que contaba con poca inversión en ciencia y se encontraba aislada de los grandes centros de investigación de Europa. Se licenció en Medicina en 1873 y, poco después, fue destinado como médico militar a Cuba. Allí contrajo malaria y regresó a su país con la salud muy afectada; esta experiencia lo llevó a abandonar la práctica médica para dedicarse por completo a la investigación en laboratorio.
En esa época, dominaba la teoría reticular de Golgi, que sostenía que el sistema nervioso funcionaba como una red continua, sin células separadas. Los recursos eran muy escasos y la técnica del microscopio era todavía rudimentaria: él mismo compró su primer equipo con su propio dinero y trabajó sucesivamente en las universidades de Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid, donde fundó el Laboratorio de Investigaciones Biológicas en el año 1900.
Su gran aporte fue formular la doctrina que demostró que el cerebro y los nervios están formados por células independientes que se comunican entre sí a través de las sinapsis, pero sin llegar a fusionarse. Para lograrlo, perfeccionó el método de tinción ideado por Golgi: utilizó nitrato de plata para oscurecer las neuronas y hacerlas visibles sobre un fondo claro. Gracias a esta técnica y a sus magníficos dibujos hechos a mano, logró cartografiar con precisión estructuras como la retina, el cerebelo, la corteza cerebral y la médula espinal.
Su trabajo es fundamental porque sentó las bases de la neurociencia y de la psiquiatría moderna. Sus láminas y esquemas se siguen utilizando hoy en día para enseñar anatomía del sistema nervioso, y abrieron el camino para entender procesos complejos como la memoria, así como enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson.
No fue un camino fácil: tuvo que superar la falta de infraestructura y de apoyo económico en España, por lo que montó sus espacios de trabajo con muy pocos medios y sin poder contar con colaboraciones internacionales. Al principio, también tuvo fuertes diferencias con Golgi y con otros científicos, que defendían la teoría reticular; pasaron décadas hasta que los avances en microscopía terminaron por darle la razón y aceptar sus postulados. Además, su salud se vio afectada durante toda su vida por las secuelas crónicas de la malaria que había contraído en su juventud. Incluso rechazó el cargo de Ministro de Instrucción Pública en 1906, para poder continuar con sus investigaciones.
En su vida personal, destacó como un dibujante excepcional y supo combinar su talento artístico con la ciencia para ilustrar sus propios descubrimientos. Sus representaciones de neuronas tienen formas que recuerdan a árboles o mariposas, y a las que él mismo llamó «las mariposas del alma». En el año 2017, sus archivos, manuscritos y dibujos fueron incluidos en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, reconociendo así su valor universal.