POR: CHRISTOPHER, DIEGO, JOSÉ, THIAGO y TOMÁS
Oswaldo Cruz fue un médico, bacteriólogo y epidemiólogo brasileño, nacido en 1872. Se formó en el Instituto Pasteur de París, desde donde trajo a Brasil los conocimientos y las técnicas más modernas para la investigación médica. En el año 1900 fundó el Instituto Nacional de Manguinhos, en Río de Janeiro; hoy lleva su nombre y es considerado un centro de referencia internacional en salud pública.
Desarrolló su trabajo entre finales del siglo XIX y principios del XX, en un Brasil marcado por la inestabilidad política tras la abolición de la esclavitud en 1888 y el proceso de transición hacia la República. Ciudades portuarias como Río de Janeiro y Santos sufrían brotes continuos de fiebre amarilla, viruela, peste bubónica y malaria. Las condiciones de vida eran muy precarias: el comercio se veía afectado y la inmigración disminuía notablemente por miedo a las epidemias. Fue en este contexto donde asumió, en 1902, el cargo de Director General de Salud Pública.
Sus mayores aportes estuvieron ligados al control y la erradicación de enfermedades. Dirigió campañas que lograron eliminar la fiebre amarilla en Río de Janeiro y controlar la peste bubónica en Santos en 1899. Impulsó también el saneamiento de las ciudades, la eliminación de los criaderos del mosquito Aedes aegypti y la aplicación de la vacunación obligatoria contra la viruela. Además, creó el primer centro de estudios dedicado a la medicina tropical y la salud pública de su país. Desde allí se organizaron expediciones hacia el interior del territorio, que permitieron sanear amplias zonas de la Amazonía y poner fin a la parálisis infantil causada por la malaria. Por estos logros, recibió la Medalla de Oro en el Congreso Internacional de Higiene y Demografía de Berlín, celebrado en 1907. Su modelo de trabajo sirvió de inspiración para la organización de la salud pública en toda América Latina.
Sin embargo, su labor estuvo llena de dificultades: tuvo que enfrentar la resistencia de sectores políticos, la falta de recursos y la desconfianza de la población. La ley que establecía la vacunación obligatoria contra la viruela provocó incluso la llamada Revuelta de la Vacuna, en 1904. Por otra parte, las reformas urbanas que se aplicaron para sanear la ciudad implicaron desalojos masivos que desplazaron a miles de personas de escasos recursos hacia las colinas, lugar donde nacieron las comunidades que hoy se conocen como favelas. También debió sortear obstáculos políticos para imponer los nuevos criterios científicos sobre el contagio, que eran rechazados por grupos más conservadores.
Como dato curioso, además de su labor científica, fue miembro de la Academia Brasileña de Letras desde 1912. El edificio principal de su instituto fue construido siguiendo el diseño del Instituto Pasteur de París y se decoró con azulejos tradicionales de Portugal.