POR BENJAMÍN
La pasión por la Selección Argentina despierta emociones inexplicables en cada partido. Ver a nuestro capitán, Lionel Messi, con la camiseta celeste y blanco genera una expectativa enorme, además de inmenso orgullo.
La adrenalina nos recorre el cuerpo, mientras crece la ilusión de otro triunfo, sumado a la ansiedad que se mezcla con la emoción pura y desahogo, para bien o para mal, ante cada jugada decisiva, y cuando llega el gol, el festejo es desbordante y la felicidad lo invade todo. Sin embargo, cuando los resultados no se dan como esperamos, suele aparecer el enojo, la frustración y tristeza, todos, una combinación de momentos fugaces, que nos une detrás de la albiceleste.
Tras cada partido se renueva la fe por la scaloneta y nuestro capitán. Y nosotros, como hinchas de la Selección Argentina, lo vivimos mucho más que como un simple deporte, para el pueblo es una pasión, renovamos la ilusión una y otra vez, ojalá podamos volver a vivir otro mundial glorioso.