POR GONZALO, FRANCO, DANTE Y ROMÁN
La EEB era una mascota muy especial. Era igual a un fantasma: flotaba en el aire, atravesaba paredes y siempre estaba llena de energía. Lo que más le gustaba en el mundo era el fútbol, especialmente la Selección Argentina. Sus mayores ídolos eran Messi y Maradona.
Todos los días miraba partidos para aprender a jugar mejor. Soñaba con algún día ser tan buena como sus ídolos. Cuando Argentina hacía un gol, la EEB saltaba de alegría y daba vueltas por toda la casa flotando en el aire.
Pero tenía un gran problema: como era un fantasma, no podía jugar al fútbol. Cada vez que intentaba patear una pelota, la atravesaba y salía volando. Eso la ponía muy triste.
Un día decidió no rendirse. Entonces comenzó a entrenar de una manera diferente. Practicaba movimientos, observaba estrategias y alentaba a su equipo con toda su energía.
Llegó el Mundial de Qatar 2022 y la EEB siguió cada partido con mucha emoción. Cuando Argentina llegó a la final contra Francia, estaba muy nerviosa. El partido fue difícil y terminó empatado, así que fueron a penales.
La EEB cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas que Argentina ganara. Finalmente, la Selección se consagró campeona del mundo. La mascota empezó a girar y a flotar por toda la habitación de la felicidad que sentía.
Desde ese día, la EEB entendió que, aunque no pudiera jugar al fútbol, siempre podía apoyar a su equipo con pasión y alegría.